
Un ventilador que vibra un poco más cada mes, un impulsor que regresó de reparación y ya no quedó igual, un rotor que junta polvo en las aspas. En muchos de estos casos la respuesta es balancear, y casi siempre se puede hacer en sitio, con el rotor en su propia base y girando a su velocidad de trabajo.
Primero hay que confirmar que es desbalance
Balancear una máquina que en realidad tiene otro problema es perder el tiempo. El desbalance se ve en el espectro como un pico dominante a la velocidad de giro, sobre todo en dirección radial, con poca vibración axial. Si además aparecen 2X alto o vibración axial importante, probablemente también hay desalineación, y esa se corrige primero. La guía de desbalance y desalineación explica cómo distinguirlas.
También hay que descartar lo que se parece al desbalance pero no lo es: una base floja, un rodamiento con holgura, una resonancia o aspas dañadas. Nada de eso se arregla agregando peso.
Cómo se balancea en sitio
Se coloca un sensor de vibración en el rodamiento y una referencia de fase en el eje, casi siempre una marca reflectiva y un tacómetro óptico. Con eso se mide cuánto vibra a 1X y en qué punto de la vuelta ocurre.
Se mide la vibración original: amplitud y fase.
Se para el equipo y se pone un peso de prueba conocido en una posición marcada.
Se arranca y se vuelve a medir. El cambio en amplitud y fase dice cómo responde el rotor.
Con esa respuesta se calcula el peso de corrección y dónde ponerlo.
Se quita el peso de prueba, se pone el de corrección y se verifica. Si hace falta, se hace un ajuste fino.
Cuando el rotor es angosto, como la mayoría de los ventiladores de una sola rueda, basta un plano. Cuando es largo o tiene la masa repartida, como un rodillo o un ventilador de doble entrada, se balancea en dos planos, con un peso de prueba en cada uno.
Qué es el grado de balanceo G
La norma ISO 21940-11 clasifica la calidad de balanceo con grados G. El número indica la velocidad, en milímetros por segundo, a la que se mueve el centro de masa del rotor alrededor de su eje. Entre más chico el número, más fino el balanceo.
G 6.3: la calidad que se pide a la mayoría de los ventiladores, bombas, motores eléctricos y maquinaria industrial en general.
G 2.5: para máquinas más rápidas o delicadas, como turbinas, turbocompresores y algunos motores de alta velocidad.
G 16 y superiores: para piezas más toscas, como ejes cardán o maquinaria agrícola.
Con el grado, la masa del rotor y su velocidad se calcula el desbalance residual permitido. En sitio, la forma práctica de comprobar el resultado es que la vibración a 1X baje a niveles aceptables para la máquina según la tabla ISO 10816-3.
En sitio o en taller
En sitio se balancea el conjunto completo, con sus rodamientos, su base y su velocidad real, así que el resultado refleja cómo va a trabajar. No hay que desmontar, transportar ni volver a alinear. En taller se consigue un balanceo muy fino de la pieza sola, útil para rotores nuevos o reconstruidos. Muchas veces lo mejor es combinar: la pieza sale balanceada de taller y se hace un ajuste final en sitio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué un ventilador se desbalancea con el tiempo?
Por acumulación de polvo o producto en las aspas, por desgaste o erosión, o porque se desprende material de forma desigual. A veces limpiar las aspas resuelve el problema sin balancear.
¿Cuánto tarda un balanceo?
Depende de cuánto tarda el equipo en arrancar y en parar. Un ventilador pequeño puede quedar en un par de horas; uno grande, con arranques lentos, puede ocupar la jornada.
¿Hay que balancear después de cambiar rodamientos?
No siempre, pero conviene medir la vibración al arrancar. Si el rotor se movió o se golpeó durante la reparación, el desbalance aparece enseguida.
Balanceamos en sitio con el rotor en su base, en uno o dos planos, y te entregamos la vibración antes y después. Conoce nuestro servicio de alineación y balanceo.
