
Cuando una planta arma su programa predictivo, tarde o temprano aparece la pregunta de la certificación. ¿Hace falta que mi personal esté certificado? ¿En qué nivel? La norma que responde estas preguntas en vibraciones es la ISO 18436-2, y entenderla ayuda a decidir cuánto invertir en formación y qué esperar de cada persona.
Qué es la ISO 18436
Es una familia de normas que define qué debe saber y qué experiencia debe tener el personal que hace monitoreo de condición. Cada técnica tiene su parte: la 18436-2 es para vibraciones, la 18436-7 para termografía y la 18436-8 para ultrasonido. La certificación la otorga un organismo que cumple la ISO/IEC 17024, después de un curso y un examen.
Las cuatro categorías en vibraciones
Categoría I
Toma datos confiables siguiendo una ruta ya definida: sabe colocar el sensor, reconocer una lectura mala y comparar contra alarmas. No diagnostica. Es el perfil del técnico que hace las rutas.
Categoría II
Interpreta espectros y diagnostica las fallas más comunes: desbalance, desalineación, holguras y rodamientos. Puede armar rutas y definir alarmas. Es el perfil mínimo para que un programa tenga diagnóstico propio.
Categoría III
Maneja técnicas avanzadas como la fase, el análisis en arranque y paro, y el balanceo. Diseña y dirige programas, decide qué técnica usar en cada equipo y supervisa a las categorías I y II.
Categoría IV
Es el nivel de especialista: dinámica de rotores, análisis modal y problemas que no se resuelven con las herramientas habituales. Pocas plantas lo necesitan de planta; se suele contratar para casos difíciles.
Qué pide cada categoría
Cada categoría pide horas de curso y meses de experiencia comprobable en la técnica, y cada una exige haber pasado por la anterior. Los requisitos crecen de una a otra: la categoría I pide unos meses de experiencia y la IV, varios años. Los valores exactos los fija la norma vigente y el organismo certificador, así que conviene revisarlos antes de planear la formación de tu equipo.
Qué nivel necesita tu planta
Si un proveedor hace el análisis, basta con que tu personal tenga categoría I para hacer rutas de buena calidad.
Si quieres diagnosticar en casa las fallas comunes, necesitas al menos una persona categoría II.
Si quieres que tu equipo dirija el programa completo, alguien debería llegar a categoría III con el tiempo.
La certificación no sustituye la práctica. Una persona certificada que no mide seguido pierde el ojo, y una que mide todos los días en su planta aprende cosas que ningún curso enseña. Por eso lo ideal es combinar la formación formal con práctica en los propios equipos.
Preguntas frecuentes
¿La certificación tiene vigencia?
Sí. Se renueva cada cierto número de años demostrando que se sigue practicando la técnica o volviendo a presentar el examen, según las reglas del organismo certificador.
¿Existe lo mismo para termografía y ultrasonido?
Sí: la ISO 18436-7 para termografía y la ISO 18436-8 para ultrasonido, con categorías parecidas.
¿Dónde me preparo?
En DIAPSA damos los cursos de certificación en vibraciones, termografía y ultrasonido, con práctica en equipos reales.
En DIAPSA START la formación se hace en tu planta y con tus equipos, y te orientamos sobre qué certificación conviene a cada persona de tu equipo.
